Lu, un antiguo profesor de ingeniería eléctrica, se retiró recientemente de su puesto en una universidad en la provincia de Sichuan, al suroeste de China. Sin embargo, en un giro inusual, a sus 62 años, su carrera aún no ha terminado. En septiembre, Lu regresará a la facultad, esta vez como investigador asociado.
La universidad ha expresado su deseo de que Lu continúe trabajando en algunos de los proyectos que no ha podido finalizar, dado que es considerado uno de los profesores más experimentados. Este enfoque refleja un cambio en las políticas laborales en China, donde el envejecimiento de la población está convirtiéndose en un desafío significativo. La incorporación de jubilados permite a las instituciones aprovechar su vasta experiencia y conocimiento, lo que puede ser beneficioso tanto para los individuos como para las organizaciones.
“La experiencia de los jubilados es invaluable en el ámbito académico”, afirma un representante de la universidad.