La London Clearing House (LCH) ha dado un paso significativo al aceptar bonos soberanos denominados en yuanes como colateral no monetario.
Esta decisión representa un hito estructural en el esfuerzo de Beijing por internacionalizar su moneda y hacer que su deuda sea parte de las finanzas globales. La aceptación de estos bonos, conocidos como bonos dim sum, permite a los inversores cumplir con los requisitos de margen utilizando estos activos. Esta medida se produce en un contexto de creciente interés por los activos en yuanes, impulsado por el vasto mercado de bonos domésticos de China, el segundo más grande del mundo.
“La internacionalización del yuan es un objetivo clave para China”, afirma un analista financiero.
El Banco de China, uno de los prestamistas más activos internacionalmente, lideró esta iniciativa. El 7 de julio, sus unidades en el extranjero realizaron las primeras transacciones utilizando bonos offshore como colateral. BOC Hong Kong facilitó además el depósito de estos bonos por parte de varios clientes institucionales, con liquidaciones a través de Euroclear Bank.
Históricamente, los inversores extranjeros han encontrado obstáculos para utilizar activos en yuanes en casas de compensación occidentales debido a un marco de colateral restrictivo que favorecía a los bonos del Tesoro de Estados Unidos y a los bonos europeos.