Semanas después de provocar una indignación nacional por el despido masivo de recién graduados, Xingyu, un importante fabricante de iluminación automotriz en el este de China, ha tomado medidas drásticas.
La compañía ha impuesto severas sanciones a cuatro de sus ejecutivos, prometiendo además ayudar a los ex-empleados a encontrar nuevos trabajos. Entre las acciones tomadas, dos de los altos ejecutivos han sufrido deducciones salariales, mientras que dos gerentes de recursos humanos han sido despedidos o degradados debido a su “mala evaluación y decisiones apresuradas”. Este caso ha resaltado la precariedad laboral que enfrentan los jóvenes en el país.
“Es fundamental aprender de los errores para no repetirlos en el futuro”, dijo un analista del sector.