Los fabricantes nacionales de camiones pesados están emergiendo como los últimos beneficiarios de la electrificación acelerada en las carreteras de China.
Las mejoras tecnológicas y la disminución de los costos de propiedad están impulsando las ventas en el extranjero en medio de una crisis energética global. Analistas de S&P Global Ratings destacan que el sudeste asiático y África, donde los fabricantes chinos ya han establecido centros de ensamblaje, se perfilan como nuevos motores de crecimiento para empresas como FAW Jiefang y Foton Commercial Vehicles.
Estos mercados seguirán siendo destinos clave de exportación para los fabricantes chinos, respaldados por precios competitivos, una fuerte capacidad de carga y un amplio portafolio de productos. En el primer trimestre de 2026, los fabricantes de camiones chinos reportaron un aumento del 33 por ciento en las ventas en el extranjero en comparación con el año anterior, con volúmenes de exportación que superaron las 100,000 unidades, representando más del 30 por ciento de sus entregas totales.
“El costo de poseer un camión eléctrico pesado ha alcanzado casi la paridad con su contraparte diésel”, dice Chen Jinzhu, CEO de la consultoría Shanghai Mingliang Auto Service.
Gracias al rápido desarrollo de la tecnología de baterías y a los subsidios gubernamentales, los precios de estos camiones eléctricos con un peso bruto de al menos 14 toneladas están alrededor de 500,000 yuanes (73,500 dólares) después de subsidios. Además, bajo la política de premios por intercambio de Beijing, un comprador que reemplace un camión viejo por uno eléctrico puede recibir hasta 140,000 yuanes del gobierno, lo que fomenta la descarbonización en el país.