China está consolidando su dominancia en el ámbito de la energía hidroeléctrica global, un hecho que se pone de manifiesto con el proyecto de energía hidroeléctrica Yarlung Tsangpo, que se espera sea el más grande del mundo. Este proyecto forma parte de un ambicioso plan que incluye una extensa red de instalaciones de almacenamiento por bombeo, que Beijing está implementando para transformar su red eléctrica, actualmente dependiente de combustibles fósiles, en una red estable basada en energías renovables.
Según el informe anual de la Asociación Internacional de Hidroeléctrica (IHA), el proyecto Yarlung Tsangpo tendrá una capacidad de producción anual estimada de 300,000 gigavatios-hora, lo que equivale a generar aproximadamente tres veces más electricidad que la famosa Represa de las Tres Gargantas. Brandon Marler, oficial senior de políticas energéticas de la IHA, comentó que este proyecto, ubicado en Medog, en la región autónoma del Tíbet de China, tiene como objetivo alcanzar una capacidad instalada de 60 gigavatios.
“Cuando construyes estos grandes proyectos de infraestructura, incluso en un lugar como China, que es muy eficiente y cuenta con enormes equipos de ingenieros, estas obras llevan tiempo”, dijo Malcolm Turnbull, presidente de la IHA.
Sin embargo, estos megaproyectos enfrentan enormes desafíos. Turnbull lamentó que la ley de Moore, que establece que el número de transistores en un microchip se duplica cada dos años, “no se aplica a la excavación de agujeros”. La construcción del proyecto, que se estima costará 1.2 billones de yuanes (US$176.4 mil millones), comenzó en julio del año pasado. Este desarrollo ha suscitado preocupaciones geopolíticas, especialmente para países ribereños como India, donde el Yarlung Tsangpo es conocido como el Brahmaputra.
“Los argumentos sobre el agua siempre surgirán, y la única forma de resolverlos es mediante el diálogo”, afirmó Turnbull, ex primer ministro australiano.