En una mañana soleada de finales de mayo, se inauguró un laboratorio masivo en la ciudad costera de Xiamen, en la provincia de Fujian, China. Este laboratorio está diseñado para crear condiciones extremas, desde calor fundente hasta frío helador, y todo lo que se encuentra entre esos extremos. Con un tamaño equivalente a 14 campos de fútbol y un costo de 3 mil millones de yuanes, este centro tiene como objetivo probar los sistemas de almacenamiento energético basados en baterías que fabrican empresas chinas antes de su instalación en la red eléctrica del país, donde desempeñarán un papel crucial.
El director del centro de prevención y reducción de desastres de la estatal State Grid, Lu Jiazheng, destacó en la ceremonia de inauguración que: “En medio de una profunda transición hacia energías más ecológicas, el almacenamiento energético se convertirá en el equilibrador y estabilizador en el que se basa el nuevo sistema energético.” Esta afirmación refleja la ambición de Pekín para acelerar la comercialización de la tecnología de almacenamiento de energía en la red, conocida como sistemas de almacenamiento energético basado en baterías (BESS).
“La experiencia de China proporcionará al mundo un modelo que servirá como un valioso punto de referencia.”
Aunque la instalación es construida y operada por el líder global en baterías para vehículos eléctricos, Contemporary Amperex Technology Ltd (CATL), el ESVL probará equipos de todos los fabricantes. Su apertura se considera un hito en línea con el compromiso de China en su plan estratégico quinquenal para mejorar la seguridad energética entre 2026 y 2030.