Beijing ha dado luz verde a un acuerdo de reestructuración de activos que involucra a Sinopec, el mayor refinador de petróleo de China, y al Grupo Nacional de Combustible de Aviación de China (CNAF), un distribuidor clave de combustible para aviones. Esta acción forma parte de los esfuerzos del gobierno para simplificar las operaciones de grandes empresas estatales. El anuncio fue realizado por la Comisión de Supervisión y Administración de Activos Estatales (SASAC) el pasado jueves, aunque no se ofrecieron detalles específicos sobre cómo se llevará a cabo la reorganización entre estas dos gigantes de la industria.
En el contexto de China continental, la reestructuración de activos entre dos grandes estatales generalmente se traduce en una fusión. Como señala Wang Feng, presidente de Ye Lang Capital, un grupo de servicios financieros con sede en Shanghái, “la regulación de activos estatales busca orquestar más acuerdos de consolidación para fortalecer la musculatura financiera y la eficiencia operativa de las grandes empresas en sectores clave”. Wang añade que “una fusión entre estas dos firmas crearía un imperio petrolero más verticalmente integrado”.
Sinopec, por su parte, se encarga de procesar crudo en productos petroleros, incluyendo combustible para aviones, que suministra a CNAF, el cual controla la red de abastecimiento en los aeropuertos de China continental. Este movimiento no solo es estratégico, sino que también podría ser un paso hacia un futuro más eficiente en la industria energética del país.


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