La estrategia energética verde de China frente a la guerra en Irán

La transición energética de China se ha convertido en una prioridad de seguridad nacional y un activo geopolítico valioso.

En un contexto de creciente incertidumbre global, especialmente tras el conflicto entre Estados Unidos e Israel en Irán, la estrategia de diversificación y autosuficiencia energética de China se presenta como un sólido amortiguador frente a los choques del mercado. La reciente tensión en el estrecho de Ormuz, donde se concentra el 20% de los suministros mundiales de petróleo y gas, ha puesto a prueba esta estrategia.

El país, según un informe de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma, mantiene una tasa de autosuficiencia energética superior al 80%. Se destaca que la construcción de un “nuevo sistema energético” es esencial para que China se convierta en una “potencia energética”. Esto es fundamental para que el país pueda tomar la iniciativa estratégica en la competencia global.

“La competencia por el control de recursos y corredores de tránsito se está intensificando”.

Además, el informe advierte que los conflictos geopolíticos están reconfigurando el paisaje energético y el orden comercial global, lo que implica la necesidad de medidas más estrictas de prevención y control de riesgos en las importaciones energéticas de China.

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