La ‘Política de Inversión América Primero’ de Trump promueve que las inversiones se enfoquen en fortalecer la economía estadounidense. Esto significa que se priorizará el capital de inversión nacional en detrimento de las inversiones extranjeras, lo que puede afectar la relación comercial con países como China. Este enfoque busca reducir la dependencia económica de Estados Unidos hacia otros países y crear más empleos dentro de su territorio, lo que podría generar tensiones en la colaboración comercial y la inversión bilateral con China. Las empresas chinas que buscan invertir en EE. UU. podrían enfrentar un entorno más restrictivo y competitivo, lo que afectaría el comercio internacional entre ambas naciones.

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