Las empresas de logística en China están sintiendo la presión del conflicto entre Estados Unidos e Israel en Irán. Esta situación ha llevado a un aumento en los precios del petróleo y a la interrupción de las rutas de transporte, lo que impacta las cadenas de suministro a nivel mundial.
Con el comercio electrónico acumulándose en el Medio Oriente y las tarifas de flete disparándose, expertos de la industria anticipan que las repercusiones se extenderán por meses, a pesar de que el presidente de Estados Unidos ha insinuado que la guerra podría finalizar pronto. Sin embargo, las empresas chinas, que dependen de los corredores comerciales en Asia Central, se encuentran en una posición vulnerable.
“Elegimos esta ruta a un costo más alto para evitar las tensiones en el Mar Rojo, pero la situación actual es muy sombría,” comentó un representante de la industria.
Recientemente, en un foro de logística en el Área de la Gran Bahía en Guangzhou, un exhibidor reveló que su empresa trasladó su centro de transbordo a Doha, donde el cargamento se redirige a Madrid. Este movimiento, inicialmente considerado una solución, ha resultado en complicaciones adicionales, dejando a 100,000 toneladas de carga varada en el aeropuerto, principalmente paquetes de comercio electrónico, lo que ha generado gran preocupación tanto entre los vendedores en China como entre los clientes en Europa.