Los precios del oro podrían experimentar un aumento de al menos un 13% para finales de este año, en un giro de las recientes caídas. Esto se debe a que la demanda de diversificación por parte de los bancos centrales se mantiene firme, y las esperanzas de una solución diplomática a las tensiones en Medio Oriente han contribuido a reducir las expectativas de inflación.
Según algunos gestores de fondos, el metal precioso podría alcanzar entre US$4,750 y US$5,500 por onza para finales de 2026 en un escenario base. State Street Investment Management, una firma de gestión de activos de EE. UU. con aproximadamente US$4.1 billones en activos, respalda esta proyección. Por su parte, la firma de gestión de activos alemana DWS pronostica que el oro podría llegar a US$5,400 para mediados de 2027.
Actualmente, el oro spot se cotiza a US$4,199.11, lo que representa una caída de más del 20% desde su máximo histórico en enero. Este descenso marca un cambio brusco desde un período alcista que impulsó los precios un 65% en 2025. Los inversores han estado retirándose debido al fortalecimiento del dólar estadounidense y al aumento de los precios del crudo, lo que ha alimentado las expectativas de inflación y ha reducido el atractivo del metal que no genera rendimiento.
“A pesar de la debilidad a corto plazo, seguimos siendo optimistas sobre el oro a mediano plazo”, afirmó Alexandra Symeonidi, analista de William Blair Investment Management.
Además, se observó que los bancos centrales volvieron a ser compradores netos en abril. Aunque el comercio de debasamiento ha disminuido este año, sus catalizadores aún están presentes.