Hace aproximadamente una década, en un tren que recorría el paisaje de China, Wang Ning, el fundador y presidente de Pop Mart, una marca internacional de juguetes artísticos, compartía con el diseñador Kenny Wong Shun-ming sus primeros intentos como emprendedor. Wang, recién graduado, enfrentó grandes desafíos al intentar vender trajes de hombre asequibles que había conseguido en Yiwu, en la provincia de Zhejiang, en el este de China. Durante esa etapa, se dio cuenta de lo complicado que era conectar productos con los consumidores.
En una conversación, Wong recordó cómo esas experiencias moldearon la comprensión de Wang sobre la importancia de la marca y la conexión emocional, que pueden ser tan relevantes como el propio producto. Una anécdota que Wang compartió fue el momento en que vio un cartel de Michael Jackson que decía ‘This is it’ mientras buscaba trabajo; esa imagen se convirtió en un claro recordatorio de que el branding puede transformar la percepción de un producto.
Wong mencionó en una entrevista con el South China Morning Post: ‘Wang pronto registró la primera marca de China con el nombre ‘This is it’ y lanzó una exposición de Michael Jackson; una experiencia que le enseñó el poder transformador del branding’. Esta filosofía, que se centra en construir productos alrededor de historias, identidades y conexiones emocionales, está siendo puesta a prueba en la actualidad.
A medida que los precios en el mercado secundario de la figura Labubu, uno de los grandes éxitos de Pop Mart, caen bruscamente y las acciones de la compañía fluctúan más de un 40% desde su pico del año pasado, el atractivo duradero de su muñeca Molly se presenta como un contrapeso interesante. ¿Podrá Pop Mart convertir sus éxitos virales en íconos que perduren en el tiempo?


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