Wang Nan, una comerciante de hardware en la ciudad oriental china de Yiwu, se preparaba para enfrentar dificultades en su negocio cuando la guerra comercial entre Estados Unidos y China se intensificó en abril. Ella comentó: “El año pasado, aún teníamos muchos clientes americanos, pero los aranceles cambiaron todo”. Sin embargo, lo sorprendente es que su empresa no solo logró sobrevivir a un año lleno de altibajos, donde los aranceles estadounidenses llegaron a niveles de tres dígitos, sino que también salió más fuerte que nunca.
Esta resiliencia se debe a su decisión de buscar nuevos compradores en mercados emergentes como el Medio Oriente, Asia Central y África. Esta estrategia resultó ser muy efectiva y, al final, Wang y su equipo lograron superar las expectativas.
Como dice el dicho, “la adversidad puede ser un trampolín hacia el éxito”. Wang es un claro ejemplo de esto, mostrando que adaptarse y diversificarse puede llevar a resultados positivos incluso en tiempos difíciles.


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