Las acciones en Hong Kong están en alza, alcanzando su máximo en siete semanas, gracias a un interés renovado en las empresas tecnológicas chinas. Los inversores están buscando alternativas a sus pares estadounidenses, que han mostrado valoraciones elevadas. El índice Hang Seng avanzó un 1.7% hasta los 26,796.54 puntos, marcando una tendencia hacia el cierre más alto desde el 13 de noviembre. Por su parte, el índice Hang Seng Tech subió un 2.1%.
En el continente, el índice Shanghai Composite también tuvo un buen desempeño, escalando un 0.7%, lo que lo coloca en camino a su cierre más alto desde julio de 2015. Esto sugiere un clima optimista en el mercado chino, donde los inversores ven oportunidades en medio de la incertidumbre en otras partes del mundo.
Acciones de gigantes como Tencent Holdings, que opera la popular plataforma social WeChat, se beneficiaron y aumentaron un 2% hasta HK$637. Además, la empresa de entrega de comida Meituan creció un 1.3% alcanzando HK$106.80. Baidu, el motor de búsqueda, tuvo un repunte del 2.4% hasta HK$146.90, mientras que NetEase, proveedor de juegos, se fortaleció un 3.4% hasta HK$230.20. Incluso, Zijin Mining Group, productor de oro, vio un aumento del 5.8% a HK$38.76, impulsado por la demanda de refugio seguro tras la reciente agresión de EE.UU. a Venezuela.
Las acciones tecnológicas chinas han vuelto a captar la atención de los inversores globales, especialmente en un contexto donde las valoraciones de sus colegas estadounidenses son cada vez más cuestionadas. Ray Dalio, cofundador de Bridgewater Associates, advirtió en redes sociales sobre un posible nacimiento de una burbuja en el sector tecnológico estadounidense, destacando que el rendimiento inferior de estas acciones el año pasado indica un cambio hacia mercados fuera de EE.UU.
“Intendemos aumentar las inversiones en mercados de acciones de Oriente a expensas de EE.UU.”, afirmó Gary Dugan, CEO de The Global CIO Office.
Con un enfoque en Japón, Corea, India y China, que presentan valoraciones más razonables, es evidente que la inversión en tecnología y infraestructura verde en China está moldeando su competitividad futura.


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