China ha logrado un avance significativo en sus esfuerzos de descarbonización al reutilizar un antiguo oleoducto para el transporte de dióxido de carbono. Este ensayo, que se llevó a cabo recientemente, podría ofrecer una solución escalable para impulsar las ambiciosas metas climáticas del país.
La ruta de 27 kilómetros, que transportó el dióxido de carbono a un campo petrolero en la provincia de Henan, fue anunciada por la Corporación de Redes de Oleoductos de China, conocida como PipeChina. En un comunicado en línea, esta empresa estatal destacó que el ensayo brindó un modelo “replicable y escalable” para la captura, utilización y almacenamiento de carbono (CCUS).
Este éxito se considera un paso crucial en la transición verde de China, que busca llevar la CCUS de pilotos aislados a un despliegue a gran escala. La CCUS es un conjunto de tecnologías que capturan las emisiones de dióxido de carbono, por ejemplo, de plantas de energía o instalaciones industriales, para evitar que este subproducto dañino entre en la atmósfera. Una vez capturado, el gas se comprime, se transporta y se reutiliza en aplicaciones industriales o se almacena.
La implementación efectiva de estas tecnologías es vista como esencial para cumplir con la estrategia de “doble carbono” de Pekín, que tiene como objetivo alcanzar el pico de emisiones de dióxido de carbono para 2030 y lograr la neutralidad de carbono para 2060. Esta política es el pilar de la transición verde del país, impulsando recursos hacia energías renovables y tecnologías de reducción de carbono.
La CCUS es, sin duda, una herramienta vital para la descarbonización. Al inyectar el dióxido de carbono capturado en campos petroleros, no solo se almacena de manera segura el gas de efecto invernadero en formaciones geológicas impermeables que han atrapado petróleo y gas durante millones de años, sino que también facilita la recuperación de petróleo adicional, un proceso conocido como recuperación mejorada de petróleo (EOR), lo que aumenta la producción.


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